John Wanamaker lo dijo hace más de un siglo: “la mitad del gasto en publicidad se pierde, y nadie sabe cuál mitad”. La diferencia es que hoy — con un embudo de conversión claro y conectado, y un modelo de atribución con trazabilidad de punta a punta — no hay excusas para no tener la respuesta.
En 1900 no habían dashboards, píxeles ni CRM. Nosotros tenemos todo eso — y su pregunta sigue sin respuesta en la mayoría de las empresas. Tres razones:
La mayoría del despliegue publicitario digital lo deciden algoritmos de subasta y recomendación. Sabes cuánto gastaste; rara vez sabes qué compraste, a quién llegaste y qué habría pasado sin ese aviso.
La conversión se mide fragmentada: la campaña vive en una plataforma, el lead en otra y el cierre — muy frecuentemente — se captura offline y nunca se conecta con lo que lo originó. Resultado: nadie puede explicar el costo real de adquisición.
Se compran herramientas de clase mundial que se usan a un tercio de su capacidad. Y con las restricciones de cookies y privacidad, la data que sí capturan es cada vez menos confiable.
La mitad del dinero que gasto en publicidad se pierde; el problema es que no sé cuál mitad es.John Wanamaker, pionero del marketing (1838-1922). Más de un siglo después, la pregunta sigue abierta.
Auditando operaciones de marketing en empresas chilenas y de LATAM, estos son los patrones que explican la mitad perdida
Subastas de keywords cada vez más caras, alcance orgánico que se reduce por la avalancha de contenido generado con inteligencia artificial, y algoritmos de recomendación que deciden quién ve qué según reglas que no se conocen. Para el mismo resultado, el presupuesto tiene el imperativo de subir todos los años.
Modelos de atribución inciertos, cierres capturados offline, desconocimiento de qué anuncios son efectivos por canal, y dashboards que muestran clics e impresiones — no ventas. El reporte mensual describe movimiento de tráfico, no retorno.
Quienes ejecutan campañas reportan su propio éxito, con métricas de vanidad: alcance, impresiones, engagement. Sin una medición propia del embudo, el criterio lo pone el proveedor — no el negocio. Un círculo vicioso de incentivos perversos: “¿No funciona la campaña? ¡Invierte más!”
Google dejó de ser el único buscador: la resolución de dudas se distribuyó entre YouTube, Instagram, TikTok y otras plataformas. Sin embargo, en esos canales aún se compra publicidad con mentalidad de medios tradicionales — como la televisión — limitando el ROI por campaña.
Las personas están dejando de buscar: le preguntan a la IA. Si no eres referenciado por ChatGPT y otros, no existes. La ventaja competitiva se movió a lo que la IA no te puede regalar: los datos de tus clientes, el relacionamiento con ellos, el embudo conectado de la empresa y su método.
No partimos comprando herramientas ni rehaciendo el equipo: partimos exprimiendo lo que ya tienes, midiendo lo que hoy no se mide, y recién entonces transformando. En orden:
Mejoras de rendimiento de campañas en el corto plazo usando el stack tecnológico actual y manteniendo tu agencia de marketing. Optimizando de procesos, mejorando de modelos de trabajo y redefiniendo subastas, formatos y contenido contextual de campañaas.
Entregable: quick wins para redefinición de procesos de campañas y su materialConectar el embudo completo — desde el pieza publicitaria hasta el cierre, aunque el cierre ocurra offline — y definir el modelo de datos y atribución que responda qué campañas producen resultados.
Entregable: embudo conectado y modelo de atribución operandoDiseño y ejecución bajo metodología Agile Marketing: sprints con pruebas A/B y multivariante sin quemar la base de clientes. Tu equipo aprende haciendo, codo a codo — el conocimiento queda en tu empresa, no en la consultora.
Entregable: metodología instalada en tu equipoEstructura, procesos y stack para un departamento de marketing sostenible para los próximos 5-10 años — que considere la IA y otras herramientas tecnológicas como habilitadores de los resultados, no como promesa.
Entregable: hoja de ruta de transformación priorizadaNunca se tendrá una respuesta exacta: la atribución al 100% es un mito. Pero se puede aproximar mucho más a la realidad — lo suficiente para cambiar el concepto de gasto en marketing por inversión cierta.
Conversemos 40 minutos — un café presencial o virtual. Revisamos tu embudo y te decimos qué se puede medir hoy con las herramientas que ya pagas — sin comprar una sola nueva.